Sí, sí, has leído bien. Es una de las opciones que ofrecen algunas cárceles que han dejado de funcionar como tal para hacerlo como hoteles y museos. La gran mayoría de vosotros sabéis, por ejemplo, que se puede visitar la cárcel de Alcatraz en la bahía de San Francisco (EEUU). Y es que este centro penitenciario no ejerce la función para la que fue construida desde 1963. Pero en sus muros hay historia (desagradable en muchos casos) que atraen a los visitantes. Y es que, ¿quién no ha visto la famosa película “La fuga de Alcatraz” protagonizada por Clint Eastwood? Esta prisión federal recibe la visita de 5000 personas al día que disponen de dos tipos de tour, el diurno con un precio de 35€ y el nocturno por unos 42€.

Pero hay más prisiones que ofrecen mucho más que una visita. Es el caso de la prisión de Karosta, en Letonia. Esta prisión comenzó realizando visitas como las de Alcatraz, pero poco a poco fue ampliando sus servicios por propio deseo de los visitantes que querían sentir en sus propias carnes qué sentían los reos.

En la prisión de Karosta puedes pasar una noche y ser tratado como un reo, con interrogatorios, exámenes médicos duros e insultos incluidos

Este centro en principio se construyó con la idea de que fuera un hospital, pero no llegó a tener esa actividad nunca. Lo que impacta nada más acceder a la prisión, es que mantiene el mismo aspecto cuando aún contaba con la actividad de prisión (funcionó como tal hasta 1994).

Hay varias opciones disponibles: visitarla con un show interactivo (‘Tras las rejas’) interpretado por actores que muestran el centro mostrando cómo se trataba a los reos o pasar una noche en una celda (en los catres originales de la prisión). Pero la opción que más llama la atención es ‘la noche extrema’. La persona que contrata esta visita será tratada como un reo. Sí, exactamente igual. Te interrogarán duramente, pasarás un control médico extricto, tendrás que limpiar el inodoro con un cepillo de dientes, te harán correr por el patio a media noche, hacer flexiones, te insultarán, te despertarán a gritos en mitad de la noche mientras duermes en el suelo.

Esta opción cuenta con un menú especial, por supuesto. Un trozo de pan duro y un té. Esta claro que todo se representa exactamente igual a cómo era en la realidad. Y todo eso, por tan sólo 17€. Eso sí, tendrás que firmar un consentimiento previo para ser tratado como un reo, no sea que luego te arrepientas…

Y tú, ¿te animarías a pasar una noche en la cárcel por placer? Os dejamos con algunas imágenes para que os hagáis una idea…

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